El 16 de abril de 1987, hace ya casi doce años, el maestro Nakayama, instructor jefe de JKA, discípulo directo del fundador del karate, Gichin Funakoshi, y una de las figuras más destacadas en la historia y evolución del karate moderno, nos abandonó para siempre. Tenía 74 años, pero nadie esperaba un desenlace tan fulminante. Al menos nunca lo hubiera imaginado el entonces joven maestro y practicante de wado ryu, escritor y frecuente colaborador nuestro, S. Herraíz, cuando se encontró con sensei Nakayama en su casa, solamente tres semanas antes de su deceso, para hacerla la que sin duda fue su última entrevista, el último testamento de su pensamiento y forma de afrontar el karate. Para tranquilidad de nuestros lectores, debemos decir que no se trata de una entrevista apócrifa. Dado que Nakayama no vive, cualquier desaprensivo podría llegar con una entrevista bajo el brazo concedida por el mismísimo Moisés y jurando en hebreo que es auténtica. Afortunadamente, el autor tuvo la buena idea de grabarla en video, un video que se ha puesto a la venta hace poco y del que extractamos algunos de sus más interesantes pasajes. El valor de este documental es múltiple: no solo por su oportunidad histórica, sino también porque muchas de sus respuestas fueron definitivamente visionarias; desde su atalaya, sin duda su visión alcanzaba lejanías en el espacio-tiempo que la historia ha querido venir a certificar con su temosa rotundidad. Fue uno de los más grandes de la historia del karate; un hombre con carácter, un personaje tantas veces controvertido, pero al que sin duda todos los karatekas del mundo debemos gratitud por su enorme tarea reguladora y comunicativa. Desde su muerte, la Japan Karate Association nunca volvió a ser la misma. Su división en dos ramas fue su último estertor. Los tiempos gloriosos del Japón al frente del karate mundial dejaron paso a su universalización, y esto supuso el final de un estilo, de unas maneras y una hegemonía muy particulares. Muchas cosas positivas vinieron después, pero sin duda otras magníficas quedaron en el camino. Unos tiempos heroicos que entraron ya en la leyenda. No viene al caso la nostalgia, pero sí es justo el reconocimiento a una labor pedagógica y estructuradora que permitió al karate llegar a ser lo que es hoy en día: el principal puntal de la cultura nipona en el mundo, el principal arte marcial japonés en todo el planeta. Masatoshi Nakayama nos legó libros excelentes, algunos videos, formó a grandísimos instructores, envió representantes del arte por todo el planeta, y supervisó su enseñanza actuando como aglutinador de tendencias, en una labor que el tiempo ha demostrado ímproba. Merece pues nuestro reconocimiento y gratitud más calurosas. Sirva este artículo de homenaje a su figura y labor. Sensei…, descanse en paz.
Masatoshi Nakayama: su última entrevista en vida.
Masatoshi Nakayama sensei, uno de los principales alumnos de Funakoshi Gichin sensei, e instructor jefe de la JKA, murió en abril de 1987. Un mes antes de su muerte, Nakayama sensei se reunió en su casa de Tokio con Salvador Herraíz en lo que sería la última entrevista en vida del gran maestro de karate shotokan. En aquella conversación, Nakayama sensei repasó los principales momentos en la historia del karate, en su vida, en la JKA, y habló además de su filosofía y de los peligros que acechan al karate por parte del exceso y erróneo planteamiento deportivo y competitivo.
Ahora, once años más tarde, rescatamos esta interesante entrevista que además cobra gran interés, debido a alguno de los temas que en ella aborda, como es el karate olímpico… La gran renovación de practicantes que sufre el karate, hace que miles de personas tengan ahora la ocasión de conocer las ideas de este gran maestro a través de sus respuestas.
Masatoshi Nakayama fue sin duda el padre de JKA hasta su muerte. A raíz de su desaparición, la organización se dividió en dos ramas, así como sus principales maestros. La unión desapareció con él.
Semblanza de Nakayama
Masatoshi Nakayama nació en Kanazawa, Japón, en el año 1931. Inició su aprendizaje de karate en 1931, y tuvo como mentor, desde su instalación en Tokio, al maestro Gichin Funakoshi.
Realizó sus estudios en la Universidad de Takushoku, donde se graduó en 1937, trasladándose a continuación a China con el fin de aprender el idioma, y a la vez complementar sus ya notables conocimientos sobre el karate, con el estudio de diversos estilos de lucha de las escuelas del continente, cuna original del okinawa te que es el padre del actual karate-do.
Unido de siempre a su “alma mater”, hasta el punto de que su dojo privado llevó este nombre, se incorporó en 1952 al claustro de profesores de la Universidad de Takushoku, siendo nombrado posteriormente director de Educación Física de la misma.
Tras la muerte del maestro Funakoshi, en 1955 ocupó el cargo de instructor jefe de la Japan Karate Association, desde el que difundió sus conocimientos a través de constantes viajes por Asia, América y Europa, labor en la que no cesó hasta su muerte, impartiendo sus enseñanzas y siendo auxiliado en muchos casos por instructores de la JKA que habían sido formados bajo su tutela.
A la par que esta labor divulgadora, dio un gran impulso al desarrollo pedagógico del karate, dentro de unas bases y formas de enseñanza actualizadas y conformes con las circunstancias de su expansión mundial. A este respecto, fue autor de innumerables publicaciones, entre las que destacan: “La dinámica del karate”, un clásico ya dentro de la bibliografía sobre el tema, con incontables ediciones en todos los idiomas; y “Karate superior”, una revisión exhaustiva de la evolución del karate en los últimos 20 años, en la que se abarca, a través de sus once tomos (dos de ellos aún en imprenta), desde los conceptos básicos hasta los kata más notables, pasando por un amplio trabajo sobre kumite, y una detallada revisión de las normas científicas que rigen el desarrollo técnico de este arte marcial.
A su muerte, el 16 de abril de 1987, ostentaba el grado de 9° dan y la dirección de la Japan Karate Association.
Su muerte llenó de luto no solo a su escuela y seguidores, sino a todo el karate mundial.
-Maestro, ¿cuántos años tiene, y cómo empezó a practicar karate?
(Se rió al interesarme por su edad, y con tono de no decirme toda la verdad).
-“Tengo 74 años vividos”. (Su esposa, por detrás suyo, me hacía señas con los dedos, indicándome la edad, que no conseguí entender al ser sorprendidos por el sensei). “En cuanto a mis comienzos, a los 17 años practiqué kendo; un día me equivoqué de hora, y cuando fui a entrenarme en la universidad, vi a un grupo de karatekas que rodeaban entusiasmados a un pequeño hombre llamado Funakoshi. Ese fue mi principio, y hasta ahora”.
-¿Desde entonces ha practicado únicamente karate, o ha complementado su entrenamiento con algo más?
-“No, solo he practicado karate”.
-Cuéntenos algo del karate de aquella época, por favor.
-“El maestro Funakoshi aprendió desde pequeño, y en 1922 hizo una exhibición organizada por el Ministerio de Educación (Funakoshi era maestro de escuela también). Lo que practicaba en aquel momento se llamaba to-te. A partir de aquella exhibición, el karate se desarrolló mucho. Funakoshi trabajó desde entonces, y hasta hace unos 30 años, para que el karate fuera popular y conocido, como lo es el judo o el kendo”.
-¿Cuándo introdujo Funakoshi el término de “do”?
-“Hacia 1935, Funakoshi introdujo el “do” en su libro. El karate era ya más oficial en Japón”.
-¿Cuándo nace el shotokan como estilo?
-“Shotokan no es un estilo o secta de karate. En 1936, Funakoshi abrió un dojo al que llamó shotokan, porque Shoto era su seudónimo al escribir poesías. No me gusta pensar que shotokan es un estilo de karate, y por ello acostumbro a decir que no soy de shotokan, sino de la Asociación de Karate de Japón. Todos los estilos vienen de Funakoshi sensei”.
-¿Cómo estaba organizado el karate por aquella época?
-“Bueno, principalmente estaban el maestro Mabuni, que enseñaba en la zona de Osaka, y el maestro Iwata, en Tokio, ambos de shito ryu. Gogen Yamaguchi, de goju ryu, que estaba y sigue estando en Tokio. El goju ryu tenía también mucha relación con China y sus artes. Con Miyagi sensei viajé varias veces a China para aprender las formas de allí. Él era de Okinawa”.
-¿Tenían ustedes contacto? ¿Se reunían o se entrenaban juntos?
-“Al principio había reuniones y se enseñaban técnicas unos a otros. Luego ya se dejó aquello”.
-¿Qué recuerda Ud. especialmente en su vida dentro del karate?
-“Bien, en 1948, el maestro Mifune de judo, Azuo Nakayama de kendo, y yo de karate, fuimos a enseñar a los campos militares. Los militares, que eran profesionales, aprendieron estos sistemas y más tarde fueron enviados a Europa. Así, en los países de la OTAN, nuestras artes marciales se difundieron y adquirieron gran popularidad. En 1950 esta popularidad era mundial, y la competición aumentó el interés notablemente”.
-¿Cómo eran aquellos militares que aprendían karate entonces?
-“Lo que más recuerdo es que estaban obsesionados con los porqués de las cosas. Siempre preguntaban el porqué se hacía una técnica así, el porqué no era así, por qué, por qué…, esos porqués fueron la razón de que yo escribiera mi libro “Dinamic karate”. En él respondía a los porqués de las técnicas. Creo que a algún karateka de Estados Unidos todavía le duele alguna de las explicaciones de los porqués”.
(En ese momento, el maestro Nakayama rió sonoramente, al tiempo que su esposa nos ofrecía una taza de o-cha, o té verde japonés).
-¿Cómo fue el inicio de la competición en el karate, aspecto que Ud. tanto ha desarrollado, organizado y defendido?
-“La primera competición se celebró en el año 1957. La JKA organizó el campeonato, pero otros estilos de karate también tenían opiniones contrarias. Funakoshi nunca había dicho nada sobre hacer o no competición. Esta primera fue un rotundo éxito. El karate antes era un sistema de educación física y un arte de defensa, pero a partir de esa competición fue también desarrollado como deporte. Esto le dio mucha más popularidad. Después vinieron otras competiciones, como la de la federación de estudiantes… Me preocupé mucho de no perder la forma, el kata, por la competición. Por ello realicé estudios sobre danza y otras cosas”.
-¿Cuándo dejó de ser la competición algo exclusivo de la JKA para entrar en juego el resto de estilos?
-“Bueno, tras los éxitos de la JKA en cuanto a la organización de la competición, los cuatro principales estilos, o sea, wado ryu, goju ryu, shito ryu y shotokan, representados respectivamente por Hironori Ohtsuka, por Yamaguchi Gogen, por Kenei Mabuni y Manzo Iwata, y por mí, formaron la llamada Federación Japonesa de Karate. Esto ocurrió en 1962, y en 1965 se hizo la primera competición de esta federación”.
-¿Qué opina de que el karate pueda llegar a ser olímpico, ahora que parece que ello está ya cerca?
-“Creo que es bueno para su difusión y desarrollo, pero no se debe olvidar el significado”.
-¿Por qué Funakoshi, pasando a otro tema, cambió los nombres de los kata, que eran chinos por su origen, y los denominó con nombres japoneses?
-“Cuando el karate empezó a ser muy popular en Japón, había que adaptar su terminología a sus practicantes. Para los japoneses no era natural ni cómodo denominarlos con palabras chinas”.
(El maestro Nakayama, como he dicho antes, vivía envuelto en libros de karate. A menudo, durante nuestra conversación, recurrió a libros y apuntes para darme datos, fechas, etc., o para enseñarme fotos, entre las cuales tenía gran importancia para él una que mandó a traer a su esposa, en la que aparecía saludando al rey Juan Carlos I, tras efectuar ante él una exhibición de karate durante la visita que los monarcas españoles realizaron al Japón hace unos años. Uno de los libros que me enseñó, y que posteriormente me dio, es el titulado “Karate-do kiohan”, el primer libro escrito por el maestro Funakoshi sobre el karate).
-“Funakoshi aparece en este libro con el maestro Ohtsuka Hironori, que en 1931 se había separado de Funakoshi creando el sistema wado ryu. Ohtsuka era mi senpai en el dojo de Gichin Funakoshi. Yo era tercer dan y Ohtsuka era cuarto”.
(Como dato curioso, el precio que el libro costó al maestro Nakayama: 2,5 yenes –unas dos pesetas-. Más tarde, cuando llamó por teléfono a la editorial para que le repusieran el ejemplar que me iba a dar, Nakayama sensei, haciendo gala una vez más de su buen humor, quiso confirmar si el precio seguía siendo ahora de 2,5 yenes.
Observé que el símbolo de shotokan, impreso en la funda y portada de “Karate-do kiohan”, estaba diseñado a mano, pues el círculo no era perfecto. Le pregunté sobre ello y sobre el significado del felino representado).
-“En el grupo de amigos de Gichin Funakoshi había un pintor llamado Koshugi. Él hizo el diseño de estén símbolo, que por cierto representa al maestro Funakoshi, pues así era visto por Koshugi, debido a la pequeña estatura y menudencia de Funakoshi, y a su gran poderío”.
-Maestro Nakayama, ¿cómo transcurren sus enseñanzas hoy en día?
-“Ahora ya no doy clases normales. Me dedico a realizar cursillos y en mi asociación doy clases especiales para instructores”.
-¿Qué es lo más importante que ha hecho a lo largo de su vida?
-“Hay dos cosas principales en mi vida: la organización de la primera competición, y las clases impartidas a los militares americanos. A causa de ello aprendí mucho y escribí libros. Ahora me preocupa el futuro”.
-¿Qué le preocupa especialmente para el futuro?
-“Es muy importante definir bien el wazari”.
(Entonces Nakayama senseo me hizo algunas demostraciones prácticas sobre el llamado “marcaje” en la competición de karate, haciendo hincapié en la forma correcta, en el kime y en la distancia. Después continuó hablando).
-“También es muy importante que pensemos que, aunque existan estilos, es más importante el karate global. Un karate grande. Los juegos olímpicos son otra preocupación para mí, pues si se reconoce el karate japonés como deporte olímpico, otros países como Corea, China…, con deportes similares, pretenderán lo mismo. La solución no sé cuál será. Algunos piensan en mezclar todos esos deportes similares en uno solo”.
(Pero el maestro Nakayama quería decirnos algo muy importante, quizá previendo los problemas que diez años más tarde iban a acuciar al karate).
-“Para aprender karate bien hay que hacerlo desde la base. Hay gente que solo piensa en ganar a otra persona y no en lo fundamental. Eso es un problema. Le quiero pedir a Ud., que escribe libros, que estudie sobre las profundidades del karate verdadero. Si el karate llega a los juegos olímpicos puede cambiar su forma”.
(El maestro Nakayama se veía preocupado por este tema que tanta cola ha traído diez años después).
-“Si el karate llega a los juegos olímpicos puede ser bueno, pero solo si no se olvida el significado del karate. Lo que es en verdad. Sobre todo, los más jóvenes, no deben olvidarlo, y más en los países extranjeros (no Japón)”.
(De regreso a España, mandé a Nakayama sensei unas fotos que me pidió de la entrevista, y que ilustran este reportaje, pero sin motivo aparente en aquel momento, me fueron devueltas desde Japón por no encontrarse ya viviendo allí el destinatario. Pocas semanas después me enteraba de que el motivo era trágico: Masatoshi Nakayama había muerto escasos días después de nuestra reunión. Descanse en paz este maestro que, a buen seguro, desde entonces se habrá vuelto a reunir con viejos amigos.
Esta entrevista es un extracto sacado del video “Nakayama, su última entrevista”, filmado en su casa de Tokio un mes antes de su muerte, y en el que se recoge en imagen y sonido directo más de 80 minutos de charla traducida al español. El video está editado por “Wado ryu A. Karatedo”. Tfn: 949-219105).
Salvador Herraíz
Revista Cinturón Negro, año X – N.° 106




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